Vídeo y resumen del webinar Feminismo pacifista en tiempos de pandemia: “Seguridad feminista, seguridad humana y desarme”

En nuestro cuarto y último webinar de la serie Feminismo pacifista en tiempos de pandemia, abordamos los conceptos de seguridad, militarismo y desarme de la mano de nuestras compañeras María Villellas, investigadora de la Escola de Cultura de Pau de la Universidad Autónoma de Barcelona , Tica Font, experta en economía de defensa y comercio de armas e investigadora del Centre Delàs d’Estudis per la Pau, y Nora Miralles Crespo, investigadora del grupo de Género y Militarismo del Centre Delàs.

Nuestra presidenta Laura Alonso Cano nos dio la bienvenida al último webinar de feminismo pacifista en tiempos de COVID-19 recordando que “hemos experimentado tragedias personales y colectivas, que han puesto de manifiesto nuestra vulnerabilidad y la idea de que lo personal es político”.

Antes de dar paso a las ponentes, y dado que el 24 de mayo es el Día Intermacional de la Mujer por la Paz y el Desarme, Laura Alonso nos presenta el libro Feministas por la paz, de Sandra Blasco Lisa y Carmen Magallón Portolés y editado por Icaria. Además, nos habla del anuario de CEIPAZ Riesgos globales y multilateralismo: el impacto de la COVID-19, dirigido por Manuela Mesa. También está ya disponible el informe 16/2020 del ICIP Seguridad feminista escrito por María Villellas, Ana Villellas y Pamela Urrutia.


Precisamente María Villellas moderó la charla y la abrió señalando que esta pandemia ha puesto sobre la mesa muchos debates, “y el de la seguridad ha sido uno de ellos. Desde el feminismo pacifista se ha querido superar esa visión hegemónica de la seguridad por vías militares y propone visiones de seguridad humana”. Nos cuenta María Villellas que “el concepto de seguridad desde el feminismo pacifista se basa en dos ejes: el reconocimiento de nuestra vulnerabilidad y de nuestra interdependencia”. Es por tanto un concepto opuesto al militarismo. De hecho, “la defensa del desarme forma parte del ADN de WILPF desde los orígenes”, subraya Villellas, que recordó una campaña muy actual de WILPF, “Move the Money from War to Peace”, que defiende que disminuya el gasto militar

Tica Font cree que los políticos hablan de seguridad frente al delito o la criminalidad, “no para construir nuestra convivencia”.. También se habla de “la seguridad nacional, o del Estado”. Sin embargo, “la ciudadanía, y sobre todo las mujeres, tienen una concepción de la seguridad más cotidiana”. La crisis del COVIDー19 “nos ha demostrado que la seguridad total y las certezas totales no existen. Todos, individual y colectivamente, somos muy vulnerables a un virus, como se ha demostrado“. La seguridad, subraya Font, “es aquello que mantiene la vida: seguridad económica, la sanidad, acceso a alimentos, seguridad ambiental (menos contaminación), seguridad en casa frente a violencia machista” e incluso, añade, “la seguridad política: queremos avanzar, progresar, y no asistir a peleas que no llevan a ningún lado”.

Nora Miralles Crespo apunta que “esta crisis ha puesto de manifiesto la importancia de la sanidad y la educación para la seguridad colectiva”, un concepto ausente de la agenda política. “Y ha demostrado la infrafinanciación de estos servicios en nombre de una seguridad militar”, denuncia. La pandemia nos ha mostrado “la fragilidad de la vida y ha profundizado la vulnerización de ciertos colectivos. Se ha afrontado con una visión securitaria y la individualización y una visión punitiva, en lugar de afrontar esta crisis como de cuidados”, lamenta Miralles. Sin embargo, la visión militarizada y patriarcal, como se ha demostrado, “no nos ayuda a vivir sin miedo, con cuidados y de un modo digno. Se puede defender una visión colectiva de la seguridad, tenemos que defender los derechos frente a la idea de seguridad” militarizada, propone Nora. En la gestión de esta crisis, con tintes securitarios y militaristas, “no se ha puesto el foco en los trabajos que sostienen la vida, como el sanitario, de cuidados… Por ahora se ha reforzado el militarismo”.

María Villellas defiende la necesidad de abordar el debate sobre el desarme: “Sin ese desarme difícilmente encontraremos recursos para construir seguridad de otra manera”, apunta. Tica Font entra en el debate criticando, como punto de partida, la idea de la fuerza del poder. El poder, nos recuerda “se lo da la sociedad a los gobernantes. Por eso es importante preguntarse qué concesiones permitimos”. Por otro lado, la idea de la fuerza del poder “va unida a las capacidades militares”. Font menciona la campaña ICAN (Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares), de la que forma parte WILPF. “Los países miembros de la OTAN han boicoteado el Tratado de Prohibición de Armas Nucleares”, denuncia Font. A esto se ha unido una nueva amenaza de la industria armamentística, las armas automatizadas o robotizadas, que no necesitan de humanos para operar. Se está usando la inteligencia artificial para las armas nucleares. Esto hace “que cada vez sea más probable que estalle una guerra nuclear”. Y nos habla de la campaña Stop Killer Robots, que busca prohibir estos robots asesinos. “Se está destinando una ingente cantidad de dinero a esta inteligencia artificial aplicada a las armas cuando la mayor amenaza es un virus”, denuncia Tica Font.

Nora Miralles Crespo cree importante subrayar que “el desarme es una necesidad humana. Las partidas presupuestarias no se pueden seguir destinando a más armas mientras se abren crisis de sostenimiento de la vida”. Por eso “es necesario el desarme de los Estados y de los ciudadanos. Denuncia Mirallles que en Italia, con Matteo Salvini en el Gobierno, estuvieron a punto de liberalizar el acceso a las armas. En Estados Unidos, “sabemos que si tu pareja tiene un arma y estás siendo maltratada tienes cinco veces más peligro de morir asesinada”, afirma Miralles. Además, “la militarización de las fronteras agrava el tráfico de personas, las violaciones de derechos de personas migrantes, y pone en peligro vidas humanas”. Miralles menciona como otro de los avances (y peligros) de esta militarización “la privatización de la guerra con empresas que quedan impunes”. Frente a esta obsesión por la seguridad militar, Miralles critica que “no se abordan las situaciones de falta de seguridad que sufren las mujeres en situaciones de violencia que no son guerras”.

¿Cómo tejer alianzas para reivindicar un desarme?, pregunta María Villellas. Tica Font propone la idea de “generar una opinión pública contraria a la idea de que es necesario tener mucha fuerza militar”. De hecho, considera necesario dejar claro que “la fuerza no resuelve todos los problemas”. Es más, afirma esta experta que “la debilidad permite conseguir cosas. Con ese nuevo marco, podremos rechazar las carreras militares, nuestra prioridad es salvar la vida, no defender militarmente nuestros privilegios. Estigmaticemos los discursos armamentísticos”.

El reto de desmontar el militarismo no es pequeño. Según Miralles, “el militarismo es muy transversal, sobre todo en la UE”. Sin embargo, “hay muchos movimientos de base con los que generar sinergias. El sistema patriarcal es imprescindible para el militarismo, así que el feminismo pacifista tiene mucho que decir”, así como “el movimiento ecologista, el movimiento para frenar el cambio climático o el movimiento feminista”, que pueden “sumarse a esta idea de que hay que desarmar el mundo”. ,

¿Cómo desmilitarizar nuestras mentes y construir otra cultura donde el militarismo no esté naturalizado?, pregunta María Villellas. Tica Font se muestra moderadamente optimista porque se han conseguido “prohibir y estigmatizar el uso de muchas armas”, como las nucleares, las bombas de racimo, las minas antipersonas. Aunque critica que “ahora no hay voluntad de prohibir armas nucleares y autónomas”. A pesar de estos pequeños avances en cuanto a la prohibición de armas muy específicas, sigue persistiendo la idea de que las armas garantizan el poder y que su posesión disuade de la guerra. “Hay que romper este discurso”, defiende Font, “y hay que dejar claro que la debilidad da más frutos que las armas”. En palabras de esta experta, “necesitamos cambios culturales profundos, elevar la cultura de los cuidados a la misma categoría que la de los grandes estrategas militares“.

Nora Miralles, por su parte, afirma que “necesitamos entender que la fragilidad es innata a la humanidad y la respuesta es cuidar, no armarse. Proteger los vínculos frente a esta incertidumbre nos ofrece la potencialidad de romper el discurso armamentista”.

Tica Font quiso denunciar que, aunque se nos haya vendido la actuación de la Unidad Militar de Emergencia como una especie de ayuda social, en realidad se ha tratado de un entrenamiento. El Ejército, afirma, “tiene una unidad preparada para actuar en escenario de guerra biológica y su presencia en esta crisis ha sido como un entrenamiento, han estado comprobando sus protocolos”. Por eso, los militares han rechazado labores que no les interesaban, como ”vigilar las calles”. Se han limitado a hacer “lo que les interesaba tácticamente”.

En realidad desde los balcones y ventanas ha habido mucha gente dispuesta a vigilar y denunciar a sus vecinos. Y eso ha sido así, dice Nora Miralles, en lugares “donde no había vínculos o redes comunitarias que permitieran ayudarnos y cooperar en situaciones precarias”.

Nuestra presidenta Laura Alonso Cano cierra este webinar subrayando la importancia de la educación para desmilitarizar nuestras mentes y habla de nuestro trabajo en centros educativos. En ellos se exhibe nuestra exposición de los 100 años de historia de WILPF, que “rompe la idea de la guerra y la militarización como inexorable. De estos temas se habla poco”.

Posts recientes
Contáctanos

Mándanos un email y nos pondremos en contacto contigo lo más pronto posible.

Empieza a teclear y presiona enter para buscar