VÍDEO Y RESUMEN DEL ENCUENTRO “Ucrania: reflexiones sobre la guerra desde el feminismo pacifista”

Nuestra compañera María Villellas, vicepresidenta de internacional de WILPF España, abrió el diálogo “para pensar juntas con toda la humildad del mundo en torno a lo que está sucediendo en Ucrania. Queremos poner en el centro del debate posibilidades de paz. No tenemos respuestas”.

Ana Villellas, investigadora de la Escola de Cultura de Pau, explicó el contexto de la crisis de Ucrania y señaló que “esta situación de guerra está acentuando los mandatos de género”. Villellas analizó que “el conflicto no viene de la nada, sino de disputas político militares y de oportunidades perdidas para la construcción de paz”, de unas tensiones que se remontan a la Guerra Fría, con las relaciones antagónicas. “La OTAN y la UE no han tenido estos años la visión de construir una seguridad al margen del militarismo y la idea del enemigo externo. Rusia por su parte ha optado por una postura imperialista, de tutelaje de las antiguas repúblicas soviéticas”, resumió. Durante estos años, en Rusia “ha habido reducción del espacio democrático en estos años, represión por parte del Gobierno, protagonismo de actores oligárquicos…”. Además, subrayó que “los procesos de negociación de paz por los conflictos de Crimea o del Este de Ucrania han estado protagonizados por los actores de la guerra y no ha dado espacio a alternativas de construcción de paz locales. La población ucraniana se ha convertido en un campo de batalla en una zona geográfica frontera en la lógica de bloques antagónicos”. Para salir de este conflicto, Villellas propone “poner en el centro esas vidas y esos cuerpos por encima de ideas o conceptos abstractos. Hay que defender conceptos de seguridad compartida que ponga en el centro la interdependencia, la vida y los cuerpos de las personas“. Ana Villellas señala que “la invasión ha destruido el marco negociador, que era excluyente, en el que no había espacio para poner en el centro las necesidades de la población afectada, especialmente las mujeres, y además se están incrementando las aproximaciones militaristas y tomando decisiones sin precedentes como el envío de armas”. Para la investigadora, el feminismo pacifista “debería subrayar que estas aproximaciones militaristas no tienen en cuenta el contexto, agravan la dinámica antagonista e impactan sobre la población civil”. Denunció que “el militarismo, el patriarcado, el racismo y el capitalismo tienen mucha presencia en el contexto de la crisis ucraniana y en el paso a una invasión y guerra interestatal”. Villellas quiso también ver oportunidades: “las movilizaciones pacifistas en Rusia son esperanzadoras; el pacifismo es desde donde podemos articular alternativas que pongan en el centro la vida y los cuerpos”.

Carmen Magallón, presidenta de honor de WILPF España , señaló que su fuente de inspiración son las fundadoras de WILPF. “Las armas no nos salvarán, volverán a sumergirnos en la turbulencia de matar y morir”. Subrayó que “no juzgo a los ucranianos que resisten con armas”, pero apeló a la necesidad de “visibilizar y unir voces pacifistas”. Relacionó el aplauso mediático al envío de armas a Ucrania con lo que “nos pesa que en la Guerra Civil no se enviara armas a la República”, pero recordó que “entonces WILPF propuso que se dejara de enviar armas a Franco. Y esa es nuestra tradición”. “Podemos reclamar la participación de mujeres en las negociaciones de paz, de acuerdo con las resoluciones de la ONU, y organizar un encuentro internacional de sociedad civil para que se oiga la voz por la paz”, concluyó Carmen.

Manuela Mesa, vicepresidenta de WILPF España, comenzó indicando que “hay muchas dudas y nos unen muchos principios”. Apuntó que “ante una invasión se contempla el derecho a la legítima defensa” y resaló que, precisamente por esto, “esta situación no se puede equiparar al No a la guerra de Irak”. Manuela Mesa quiso recordar que “llevamos años alarmando sobre las armas nucleares, pero a los institutos de la paz no se les escucha”. Por eso lamentó que “cuando un conflicto estalla todas las salidas son malas. Hemos llegado aquí porque la comunidad internacional ha aceptado hechos gravísimos”. Recordó Manuela que “Ucrania decidió renunciar a las armas nucleares con el acuerdo de que iba a ser protegida en caso de ataques”. Consideró que “estamos en un momento impredecible. La resistencia pacífica es asimétrica, solo queda huir o protegerse”. En cuanto al envío de armas, Manuela Mesa presentó muchos interrogantes: “Las armas que se están enviando quedarán ahí, habría que ver qué supone esto en un contexto de tanta tensión. Pero ¿qué pasaría si no se envían? ¿Podemos aceptar que haya otro Gobierno títere en Ucrania?”. Otra gran pregunta que necesitamos plantear cuando analizamos esta situación es “quién se beneficia de esta guerra: OTAN, EEUU, industria militar…”. Al igual que Ana Villellas, Manuela Mesa subrayó que “hay oportunidades como la buena acogida en Europa de los refugiados”, lo que podría sentar un buen precedente. “Lo que menos necesitamos es el papel belicista y militarista de la OTAN y EEUU, en el medio plazo. Pero en el corto plazo necesitamos que la guerra y la invasión se frene”, concluyó.

Tica Font, compañera de WILPF España y experta en economía de defensa del Centre Delàs, quiso centrarse en el tratamiento de la guerra por los medios. “En Rusia se ven imágenes limpias de la guerra, no muestra destrucción. Nuestra televisión nos muestra el sufrimiento y la destrucción, apelan a las emociones, nos hacen empatizar. Tenemos que evitar que se nos manipule” a través de esas emociones. Lamentó Tica las palabras de Josep Borrell ante el Parlamento Europeo, cuando señaló que “cuando un potente agresor agrede sin justificación alguna a un vecino mucho más débil, nadie puede invocar la resolución pacífica de los conflictos”. Y nos contó que por mostrar su pacifismo se le ha insultado, “a las pacifistas se nos llaman blandas o demagogas. ¿Cómo contrarrestar estos discursos tan viscerales? ¿Con qué discurso salimos ante la sociedad, la gente sencilla? La población se deja guiar por la UE”. Subrayó la importancia de contrarrestar el discurso belicista y explicó que “la comisión negociadora la componen actores armados. Los acuerdos deben negociarlos la sociedad civil y las mujeres”, concluyó.

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