Hablamos de la necesidad de apoyar la prohibición de las armas nucleares ante el Parlamento de Navarra

El pasado 27 de abril, nuestra presidenta Laura Alonso Cano, nuestra tesorera y experta en comercio de armas, Tica Font, y nuestra compañera Maribel Hernández, autora del informe Armas nucleares. Avances y retos hacia una paz feminista y medioambiental, condujeron una sesión de trabajo invitadas por la Comisión de Convivencia y Solidaridad Internacional del Parlamento de Navarra, con el objetivo de impulsar el apoyo de Navarra al Tratado de Prohibición Nuclear y a subrayar “la oportunidad que visualizamos de que España ejerza un liderazgo de paz a través de la adhesión a este Tratado”, como señaló nuestra presidenta Laura Alonso Cano. Puedes ver el vídeo de la sesión completa aquí.

Laura Alonso Cano: “Nos corresponde, a cada quien, en su posición, hacer todo lo que esté en nuestras manos para lograr que la prohibición de las armas nucleares sea efectiva”

Después de presentar nuestra organización, que justo el 28 de abril cumple 107 años de trabajo por el feminismo pacifista, Laura Alonso Cano quiso dejar claro que “las armas nucleares son un peligro inasumible para la seguridad de las personas y la vida en el Planeta. Son el armamento más destructivo, inhumano e indiscriminado jamás creado”. Las armas nucleares, quiso aclarar, no son cosa del pasado, “hoy el mundo se enfrenta a un arsenal nuclear inexplicable desde toda lógica y racionalidad, casi 15.000 bombas, la mayoría de ellas con una capacidad destructiva muy superior a las bombas de 1945 que destruyeron Hiroshima y Nagasaki”.

Para nuestra presidenta, “del mismo modo que se ha avanzado hacia la prohibición efectiva de otras armas de destrucción masiva (como las biológicas o las químicas) es urgente avanzar hacia la prohibición de las armas nucleares”. Tras valorar el enorme trabajo de la sociedad civil (en el marco de la Campaña Internacional para Abolir las Armas Nucleares -ICAN-) para la aprobación y ratificación del Tratado de Prohibición de Armas Nucleares, Laura Alonso Cano criticó que “los Estados que integran la OTAN, como España, no dan señales de querer apoyar el Tratado” y aprovechó la ocasión para reivindicar que “a nuestro juicio, el Gobierno español tiene una excelente oportunidad para ejercer un liderazgo de paz ante sus socios de la UE y la OTAN, alineándose con la voluntad mayoritaria de la población española y mundial en favor de la prohibición efectiva de las armas nucleares”.

Del mismo modo que “la elaboración, aprobación y entrada en vigor del TPAN ha requerido del esfuerzo de muchas personas y organizaciones en todo el mundo, ahora nos corresponde, a cada quien, en su posición, hacer todo lo que esté en nuestras manos para lograr que la prohibición de las armas nucleares sea efectiva“, reclamó Laura, que recordó que del 21 al 23 de junio se celebra en Viena la primera Conferencia de Estados Parte del TPAN, “el único encuentro multilateral para avanzar hacia un desarme nuclear efectivo“, en medio de la guerra de Ucrania y la amenaza del Gobierno ruso de usar armas nucleares. Por eso, concluyó pidiendo a las parlamentarias y parlamentarios de Navarra: “Súmense a nuestra voz aprobando en el Parlamento de Navarra una petición al Gobierno de España para que se adhiera al TPAN, y que, como primer paso, confirme su asistencia a la Conferencia de Viena como Estado observador”.

Tica Font: “Estados Unidos y Rusia consideran la posibilidad de usar armas nucleares cuando existan “amenazas existenciales”, un concepto poco concreto”

“A partir de enero de 2021 el TPAN forma parte de la legislación Internacional y las armas nucleares han pasado a ser ilegales, es ilegal poseer, desarrollar, desplegar, probar, usar o amenazar con usar estas armas”, expresó con contundencia Tica Font ante las parlamentarias y los parlamentarios navarros.

Tica Font, Maribel Hernández y Laura Alonso Cano en el Parlamento de Navarra

De nuevo volvió a ponerse sobre la mesa que las armas nucleares no son un asunto del pasado, de la Guerra Fría. “Seguramente ustedes podrían pensar que el uso de armas nucleares era propio de una época pasada o un escenario de ciencia ficción o un escenario bélico altamente improbable. Pero en los últimos 20 años la cooperación, en términos nucleares entre Estados Unidos y Rusia, se ha ido deteriorando y los tratados bilaterales que regulaban los arsenales entre ambos países no se han renovado; y la guerra de Ucrania sitúa el continente europeo como un posible escenario de uso de armas nucleares, como lo fue durante a Guerra Fría”. Es más, “en los últimos años hemos visto cómo los países que poseen armas nucleares se están dedicando a renovar los arsenales con una amplia gama de armas con menor carga nuclear y por tanto menores daños, por lo que su uso puede ser más factible y más creíble”. Llegó a denunciar Tica que “se teme que si Putin se siente acorralado o que va perdiendo la guerra pudiera decidir detonar una de sus armas nucleares menos potentes y romper el tabú establecido desde hace más de 70 años tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki“. La modernización también afecta a las aeronaves que transportan estas armas, los misiles hipersónicos e incluso el desarrollo de la inteligencia artifical.

Recordó Tica Font que “tanto Estados Unidos como Rusia consideran la posibilidad de usar las armas nucleares cuando existan “amenazas existenciales” o que estén en riesgo los “intereses vitales”, ambos conceptos son poco concretos”. Putin, recuerda, “consideraba la situación de Ucrania como una amenaza existencial”. Tica Font expuso la gravedad de la situación al señalar que “ya no tenemos tratados de control de ojivas menores, conocidas como armas nucleares tácticas o no estratégicas, con lo cual tanto Estados Unidos como Rusia fabrican y despliegan tantas como desean“. Por eso, concluyó su intervención subrayando que “la única manera de hacer imposible que se utilicen las armas atómicas es eliminándolas. Es por eso hay que hay que pedir a todos los gobiernos que se adhieran al Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares”.

Maribel Hernández: “¿Dónde está la evidencia de que una mayor militarización conduce a la seguridad? ¿A la seguridad de qué, de quién?”

“¿Alguna persona presente en esta sala considera que el horror de lo que se vivió en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki en 1945 y sus consecuencias debería volver a repetirse?”, comenzó preguntando Maribeñ Hernández, que consideró las armas nucleares como “instrumentos de muerte y destrucción masiva de la vida y del entorno natural con efectos a largo plazo sobre la salud física y mental, así como el medio ambiente”. Para esta experta, “uno de los grandes logros de la consecución del Tratado de Prohibición de Armas Nucleares en 2017, fue precisamente el hecho de poner sobre la mesa de forma irrevocable las inaceptables consecuencias humanitarias y ecológicas de las armas nucleares”. Este Tratado validó “un cambio en la narrativa dominante en torno a la cuestión nuclear“.

Maribel defendió la perspectiva del feminismo pacifista “como herramienta de análisis para estudiar las relaciones que se establecen entre diferentes fenómenos con la finalidad de aportar algo de claridad a la tarea de construir sociedades más justas, equitativas y cuidadosas con la vida y el entorno”. Frente a esta perspectiva, “las armas nucleares son un símbolo muy vivo del poder, un poder masculino y militarizado que, durante décadas ha construido un discurso disuasorio en torno a las mismas para legitimarlas como garantes de una falsa seguridad. Están bien integradas en el sistema capitalista, militarista y patriarcal”. Y es que la asociación de lo masculino con “lo fuerte, lo racional, lo desapasionado, preparado para la acción y para la lucha” la estamos viendo “en Ucrania, con Putin amenazando con el uso de armas nucleares pero también con Zelenski, afirmando no tener miedo y estar “preparado” para un ataque nuclear; un baile simbólico de la masculinidad militarizada”. En línea con esa idea de masculinidad como desapasionada, “la investigadora Carol Cohn califica el lenguaje empleado para referirse a las armas nucleares como “lenguaje tecnoestratégico”, un lenguaje abstracto y parcial, aparentemente neutral” mientras las personas que cuestionan ese discurso se les “ridiculiza y se les califica de “soñadores radicales”, gente que se ha caído de otro planeta, que son demasiado “emocionales”, que no entienden de qué va la seguridad (una seguridad militar y armada)”. Y aquí Maribel volvió a poner sobre la mesa una pregunta: “¿Dónde está la evidencia de que una mayor militarización conduce a la seguridad? ¿A la seguridad de qué, de quién? La realidad es que la existencia de las armas nucleares no evita la guerra. No han evitado ninguna guerra. No han hecho del mundo un lugar más seguro“.

También denunció el expolio de recursos que supone la inversión en armas nucleares: “los 9 estados nucleares gastaron 72.600 millones de dólares en su arsenal nuclear (1.400 millones más que el año anterior), 137.000 dólares por minuto. Esto supone el desvío de gran cantidad de recursos que podrían y deberían destinarse a avanzar hacia un mundo más seguro en otros términos”, por ejemplo hacer frente a la crisis climática, mitigar la pobreza y la desigualdad…

En este sentido, el TPAN “abrió una brecha en el discurso oficial. El tratado reconoce los múltiples riesgos de la mera existencia de este tipo de armas, su conexión con un sistema económico que genera y amplifica la desigualdad social y la crisis climática”. El TPAN “aboga por romper la abstracción de las armas nucleares como elementos simbólicos de poder, planteando los efectos reales de su existencia y apostando por que las relaciones internacionales y las políticas de defensa y seguridad se enfoquen desde otra perspectiva, anteponiendo el diálogo y la cooperación frente al poder coercitivo de la amenaza de la violencia”.

Maribel trajo al Parlamento de Navarra las palabras de Setsuko Thurlow, superviviente del bombardeo de Hiroshima, que ante el Parlamento español, señaló: “He visto con mis propios ojos a cientos de personas derritiéndose, carbonizadas, pidiendo agua entre susurros, una procesión de fantasmas“. “Desde WILPF creemos firmemente que lo legítimo es no darle la espalda a un Tratado que prohíbe las armas capaces de generar escenas como esta“, concluyó Hernández.

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