Exponer las grietas del sistema

En este artículo, Madeleine Rees, Secretaria General de WILPF Internacional, muestra cómo el COVID-19 ha expuesto de forma drástica las deficiencias en nuestras estructuras sociales. Esta crisis, aunque extrema, nos da la oportunidad de aprender de nuestros errores y repensar la forma de nuestro futuro.

2020 ¡Un mal comienzo que ha ido a peor! ¿Quién habría pensado que el mundo entraría en confinamiento a fines de marzo debido a un virus? Previsto, predecible quizás, pero la pandemia de COVID-19 ha expuesto de forma drástica las deficiencias que WILPF ha estado señalando a lo largo de nuestra historia. Sin querer exagerar, las personas están prestando atención a las estructuras, la economía, las políticas, los derechos humanos e, incluso, la música, de formas que eran inimaginables antes de que la Organización Mundial de la Salud declarara el COVID-19 como pandemia.

Deberíamos aprender de la historia.

“Desigualdades entre personas y entre naciones. El militarismo como forma de pensamiento”

¿Os suena familiar? Ha sido la forma en que en WILPF hemos enmarcado el análisis desde nuestro Congreso inicial, y nos ha sido de gran utilidad al contextualizar y analizar los conflictos, el impacto en el medio ambiente y ahora la pandemia.

Necesitamos abordar cómo llegamos aquí, cómo nos organizamos, cómo respondemos como individuos y como comunidades, y qué cambiará cuando finalmente superemos esta crisis.

En nuestro artículo ¿Qué nos ha enseñado el COVID-19 sobre el neoliberalismo?, buscamos responder una de esas preguntas: “¿cómo hemos llegado hasta aquí?”, observando la economía política y cómo el capitalismo y la ideología del neoliberalismo han destruido las estructuras que deberían garantizar la cooperación y la solidaridad. Después, en el artículo Organise or Militarise (Organizar o Militarizar), analizamos cómo la militarización como una forma de pensamiento ha desviado los recursos de donde deberían haber sido dirigidos, y el inevitable impacto que ha tenido en la capacidad de abordar la crisis.

Luego, examinamos las posibilidades. En situaciones de crisis existen dos posiciones por defecto: o reaccionamos con miedo y de forma agresiva, o cooperamos, mostramos solidaridad y compasión, y nos enfrentamos a la crisis como una comunidad. En este momento, ambas posturas aparecen en las diferentes formas en que los Gobiernos y las personas están respondiendo a la COVID-19. La primera respuesta alienta la militarización. La segunda respuesta no debería hacerlo, y para ello debemos rechazar la cooptación de la noción de solidaridad por una visión romantizada de la guerra como factor de unión de la población. No es así, como bien lo explica Cynthia Enloe, escritora feminista, conocida por su trabajo sobre género y militarismo, en su artículo “Librar una guerra contra el virus no es lo que necesitamos hacer”.

La COVID-19 no detendrá otro tipo de iniciativas en las que WILPF está comprometida: las guerras continúan y habrá quien busque obtener ventaja mientras se distrae la atención. Las implicaciones, como siempre, están muy relacionadas con el género. El medio ambiente goza ahora de un descanso, pequeño, de nuestras formas abusivas y contaminantes, de modo que debemos usar este descanso para repensar nuestra forma de estar en el mundo.

Aplanar la curva es una metáfora muy útil que exploraremos, mientras continuamos construyendo análisis y caminos para llevar a cabo los cambios estructurales que necesitamos.

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