Carolina Jiménez: “Considerábamos clave profundizar en las denuncias de las agresiones sexuales de las temporeras marroquíes en la campaña de la fresa en Andalucía”

Con motivo de la publicación del informe Los Derechos Humanos de las mujeres migrantes temporeras en Andalucía (puedes acceder al informe aquí) elaborado por WILPF España, con el apoyo de la Secretaria de Estado de Asuntos Exteriores y para Iberoamérica y el Caribe del MAEC para la realización de actividades dirigidas a la divulgación, promoción y protección de los Derechos Humanos, entrevistamos a Carolina Jiménez, directora del equipo de investigadoras que han llevado a cabo este estudio.

Carolina Jiménez es Doctora en Derecho y profesora de Derecho Internacional Público en la Facultad de Derecho de la Universidad de Málaga y miembro de la Junta Directiva de WILPF España. Junto a ella, han participado en la investigación y en la elaboración del informe Cristina M. Zamora, Violeta Doval y Lucía Bartolomé, también integrantes de la sección española de WILPF. El informe Los Derechos Humanos de las mujeres migrantes temporeras en Andalucía pone el foco en las violaciones de derechos que sufren las temporeras migrantes en la recogida de los frutos rojos y que, como subraya la directora del informe, han sufrido “casos de violencia sexual en nuestra tierra que son gravísimos y que no deben quedar impunes”.

Hablamos con Carolina Jiménez sobre el informe y sus principales conclusiones.

Carolina Jiménez, directora del informe.

¿Cómo surge la idea de realizar esta investigación?

Uno de los ejes fundamentales del trabajo de WILPF es la protección de los derechos humanos de las mujeres, y por ello permanecemos siempre vigilantes ante las vulneraciones que puedan ocurrir dentro y fuera de nuestras fronteras. Además, contamos con excelentes investigadoras en la zona que podían poner luz a la situación de las temporeras en Andalucía. Con un equipo multidisciplinar, dedicimos que había que profundizar en las denuncias de agresiones sexuales que habían surgido en la campaña de la fresa de 2017 por parte de las temporeras marroquíes, y a través del seguimiento de esta terrible situación, analizar el fenómeno de manera más integral.


¿Por qué era importante para WILPF España conocer la situación de las temporeras?

Dentro de nuestras fronteras también se producen graves vulneraciones de derechos humanos, y creímos necesario profundizar en algo tan gravísimo como la situación de las temporeras, que al mismo tiempo, son quienes hacen posible que estos alimentos lleguen a toda Europa. Es un trabajo esencial, tal y como se ha visto durante la pandemia. Que la sociedad española y europea sea plenamente consciente de la situación que viven estas mujeres es fundamental. Asimismo, era necesario incidir sobre la posible responsabilidad que nuestros Gobiernos tienen en esa situación.


¿Cómo resumirías la situación de las temporeras y el respeto a sus derechos? ¿Qué principales averiguaciones ha ofrecido la investigación en este campo que te gustaría subrayar?


La palabra precariedad se queda muy corta para explicar su situación. A la falta de información previa de la contratación que se produce en origen, hay que sumar las distorsiones de lo firmado que se producen una vez llegan a España. La ausencia de un salario digno, una jornada razonable, una vivienda adecuada se produce por el hecho de ser trabajadoras migrantes, lo que ocurre de manera generalizada en el sector. Hoy por hoy gran parte de nuestra agricultura se basa en la explotación de las personas migrantes que, por necesidad, llegan a nuestras fronteras. Pero, además, si son mujeres hay otro factor al que deben enfrentarse: la discriminación de género.La discriminación interseccional que se produce en el caso de las temporeras las coloca en el último escalón de la exclusión social. En el caso de las temporeras de la fresa, además, no son trabajadoras en situación irregular, sino que son contratadas en origen, lo que teóricamente debería otorgarles más derechos. Como recogemos en el informe, los casos de violencia sexual que se han producido en nuestra tierra son gravísimos, y esta cuestión está aún pendiente de los procesos judiciales nacionales e internacionales que se iniciaron en su momento.

La palabra precariedad se queda muy corta para explicar la situación de las temporeras. La discriminación interseccional que se produce en el caso de las temporeras las coloca en el último escalón de la exclusión social

¿Cómo ha sido el trabajo para realizar el informe? ¿Con quiénes habéis contactado para recabar la información?

Nos hemos puesto en contacto prácticamente con todos los actores que están implicados en el proceso, lo que ha aportado informaciones muy relevantes al informe. También hemos tenido que afrontar la falta de transparencia en ciertos aspectos y cuestiones que cuesta comprender. Adicionalmente, el informe consta de una parte de análisis jurídico en la que hemos estudiado la correspondencia de las normas nacionales e internacionales con la realidad que viven las temporeras.

Hasta que la sociedad no vea a estas mujeres como iguales no se hará justicia con el trabajo esencial que realizan en cada campaña.

¿Qué reclamaciones y recomendaciones se derivan del informe? ¿Qué trabajo de incidencia se abre al hilo de la publicación del informe?

En el informe exponemos uno a uno los Derechos Humanos vulnerados de las migrantes temporeras, e igualmente proponemos estrategias a corto y medio plazo para mejorar su situación. Es preciso señalar la responsabilidad de las empresas que contratan a personas sin garantizar sus derechos fundamentales. Y no cabe duda que los Gobiernos y las administraciones europea, nacional, autonómica y local son responsables de la impunidad ante esta situación gravísima de vulneración de derechos. Por un lado está la necesaria mejora que debe producirse en las condiciones de trabajo y, por otro,las graves acusaciones de violencia sexual, que no deben quedan impunes en ningún caso. Además, es preciso trabajar con la diligencia debida para que no se vuelvan a producir. Pese a que desde 2007 se ha intentado incluir mejoras en la prevención de la violencia sexual en los campos de fresas, consideramos que no es suficiente.

Hasta que la sociedad no vea a estas mujeres como iguales no se hará justicia con el trabajo esencial que realizan en cada campaña. Es indispensable que haya una formación sensible al género en todas direcciones y unas condiciones laborales adecuadas. Pedimos que no se vulnere la ley. Exijamos para nuestras trabajadoras del campo lo que exigimos para cualquier persona.

Este informe se ha realizado con el apoyo de:

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Comments
  • Raquel lucas recio

    Me parece muy bien este trabajo, creo que es de derecho, se trata de un tema que cuando compramos las fresaas para nada pensamos que pueda estar pasando en España y no podemos dejar que siga pasando y que los culpables salgan impunes.

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