¡Abajo las armas!

Celebramos la entrada en vigor del Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares (TPAN)

Ya es un hecho: el 22 de enero del año 2021 entró en vigor el Tratado sobre la Prohibición de las Armas Nucleares. Es un momento histórico que las mujeres de WILPF España queremos también celebrar.

Fue el 7 de julio del año 2017 cuando la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó el Tratado para la Prohibición de Armas Nucleares (TPAN) con el voto de 122 países miembros a favor, 35 en contra y 13 abstenciones. El tratado quedaba aún pendiente de ratificación al menos por 50 países para entrar en vigor. Ahora celebramos un nuevo paso histórico que alimenta nuestra esperanza.

“La entrada en vigor del Tratado es un tributo a los sobrevivientes de las explosiones y pruebas nucleares, muchos de los cuales han sido promotores del instrumento… Décadas de activismo han logrado lo que muchos creían imposible: las armas nucleares están prohibidas”, decía el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, al anunciar el pasado 25 de octubre la ratificación de este Tratado por más de 50 países.

Setenta y cinco años después de la explosión de las bombas de Hiroshima y Nagasaki, casi cuatro después de la aprobación mayoritaria del acuerdo por parte de la Asamblea General de Naciones Unidas, al fin, las armas nucleares han sido declaradas ilegales. Han hecho falta décadas de esfuerzos individuales y colectivos, más de cien años de activismo pacifista para llegar hasta aquí. Pero como decía Bertha von Suttner en sus Memorias, publicadas en 1909, el camino de la paz es largo, lleno de obstáculos y zigzagueante. Unos años antes, en 1889, había publicado su libro Abajo las armas. Estas tres palabras, Die Waffen nieder, se convirtieron en un importante lema del movimiento pacifista internacional que en el s. XXI sigue representando nuestra máxima más deseada, el desarme total y universal. Recordémos algunos de los hitos que nos han llevado hasta aquí.

En la Conferencia de La Haya de 1899, una de las primeras reuniones internacionales sobre la resolución pacífica de conflictos, la reducción de armamento formó parte de la agenda y uno de sus principales logros fue la creación del Tribunal Internacional de Arbitraje.

Tras acabar la I Guerra Mundial, la Conferencia de Paz de París estableció la creación de la Sociedad de Naciones, el primer organismo supranacional de coordinación y cooperación. Su sede se estableció en Ginebra (Suiza). En el marco de esta institución, se reunió en 1932 la primera Conferencia para la reducción y limitación de armamento. En apoyo de la Conferencia, la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad (WILPF) impulsó la creación de un Comité de Desarme en el que participaron quince organizaciones pacifistas de mujeres, entre ellas la Liga de Mujeres Ibéricas e Hispanoamericanas, presidida por Carmen de Burgos, y lideró una recogida mundial de firmas que secundaron más de nueve millones de personas en todo el planeta. Se pedía la reducción y limitación de armas, hasta lograr un desarme sobre la base de la igualdad y la seguridad para todas las naciones.

El horror volvió en el escenario de la II Guerra Mundial. La mayor masacre de la humanidad puso en evidencia la capacidad de autodestrucción de los seres humanos. Pocos años después, las tensiones entre las principales potencias mundiales durante la llamada Guerra Fría, puso en marcha a la sociedad civil contra la carrera armamentística. En todo el mundo, sobre todo Estados Unidos y Europa crecieron las protestas y el rechazo al armamento nuclear. En 1963 las Naciones Unidas, organismo heredero de la Sociedad de Naciones, prohibió los ensayos nucleares y en 1968 se firmó el Tratado de No-Proliferación Nuclear (NPT) que España ratificó en 1987.

La presión popular, tras este acuerdo, condujo a los Estados Unidos y la Unión Soviética a frenar la carrera armamentística y a la firma los tratados SALT (Strategic Arms Limitation Talks) en 1972 y START (Strategic Arms Reduction Treaty) en 1991, 2000 y 2010.

En los últimos años, la irresponsabilidad del anterior presidente de los Estados Unidos ha puesto en peligro estos acuerdos. Aunque este error pueda ser reparado por el nuevo presidente, Joe Biden, se ha puesto de manifiesto la debilidad y eventualidad de los compromisos políticos. Ante ello, el movimiento pacifista por el desarme universal pone en primer término la seguridad y la paz con numerosas campañas.

La Campaña Internacional por la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN, en sus siglas en inglés), formada por casi 500 organizaciones de más de 100 países, entre las que se encuentra la Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad (WILPF), ha desarrollado desde 2007 un intenso trabajo, en esferas sociales, políticas e internacionales con la satisfacción de ver alcanzado su objetivo. Por este logro le fue concedido en el año 2017 el Premio Nobel de la Paz.

Las bombas de Hiroshima y Nagasaki fueron un punto de no retorno. La decidida voluntad de los supervivientes, acompañados de una ingente multitud en todo el mundo está viendo cumplido el 22 de enero de 2021 su objetivo: las armas atómicas quedan prohibidas en todo el mundo, son declaradas ARMAS ILEGALES. Ahora nos queda deslegitimarlas también en las mentes de quienes aún las consideran inevitables.

Solicitamos al Gobierno español que firme y ratifique el Tratado: es una gran oportunidad para ejercer un verdadero liderazgo alineado con la voluntad de la abrumadora mayoría de la población que apoya la firma del Tratado.

Es el momento de fortalecer el compromiso con la paz mundial, el cuidado de la vida y de nuestro planeta. ¡Abajo las armas!

Concha Gaudó Gaudó

WILPF España – Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad

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Comments
  • Pilar Ariño

    Gracias, Concha, por tu magnífico artículo, tan ilustrativo.

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