Una voz disidente en la I Guerra Mundial: el Congreso de La Haya y WILPF

Artículo publicado en Mientras tanto, Nº. 122-123.

Carmen Magallón, Presidenta de WILPF España

En 2014 se cumplieron cien años del comienzo de la I Guerra Mundial, la llamada Gran Guerra. En sentido estricto, la guerra no afectó al mundo en su totalidad, por lo que llamarla ‘mundial’ no deja de ser una expresión más del etnocentrismo de europeos y norteamericanos acostumbrados a considerarse el ombligo del mundo, pero sí fue un inmenso desastre que produjo millones de muertos. En medio de la catástrofe, un grupo de mujeres se opuso a la barbarie. Cuando todavía sus países no les reconocían el derecho a voto, más de mil mujeres se reunieron en La Haya para pedir el fin de la guerra, la mediación de los países neutrales y la creación de un foro internacional en el que pudieran dirimirse los conflictos entre países sin recurrir a las armas. Fue a finales de abril de 1915. Mientras las efemérides de la oficialidad académica de hoy, salvo honrosas excepciones, apenas se dan por enteradas de estas disidencias, en muchas de nosotras crece la convicción de la importancia de su recuperación para la historia transmitida.

Dos Conferencias Internacionales de Paz, gubernamentales, se habían celebrado en La Haya, en 1899 y 1907, pero la I Guerra Mundial se llevó por delante muchos de los acuerdos adoptados. Hace cien años, los líderes seguían con inercia la locura histórica de resolver los conflictos a garrotazos, cada vez con garrotes más sofisticados. La mayoría de muchachos llamados a los frentes como carne de cañón todavía consideraban glorioso lo que se había acuñado como ‘morir por la patria’: habían sido socializados para incluir en su identidad la respuesta a la llamada guerrera. Por su parte, las mujeres, también las feministas, se dividieron ante la guerra. Fueron muchas las que colaboraron en tareas de apoyo y animaron a los hombres a pelear. Pero también fueron muchas las que rechazaron la guerra, generando una voz disidente. La distinta socialización y marginación del ámbito público proporcionaba a las mujeres una base para pensar diferente. Todavía sin derecho a voto y por tanto sin responsabilidad en la toma de decisiones, ajenas al viejo paradigma del poder político, no se sentían responsables de la línea de acción decidida por los líderes: disponían de libertad para pensar de otro modo, sus prioridades arraigaban en otro paradigma. Esta libertad de pensamiento y acción tuvo una brillante plasmación en la voz que surgió en el Congreso de La Haya. Y aunque no todas conformaron esta voz disidente, porque ni los hombres son un bloque ni lo son las mujeres, las que acudieron a La Haya en 1915 representaban a una parte significativa del sufragismo organizado mundialmente.

Este artículo habla sobre ese episodio, subraya la voluntad y decisión del grupo que fundó la Women’s International League for Peace and Freedom de incidir y transformar la política internacional. Un empeño que, cien años más tarde, aún sigue vivo. Apunta también algunos ecos y reacciones de mujeres españolas.

  1. El Congreso Internacional de Mujeres, La Haya, 1915
  2. Las Resoluciones del Congreso
  3. Reflexiones sobre la guerra y el Congreso de La Haya de mujeres españolas
  4. Núcleos del feminismo pacifista en España: su relación con WILPF
  5. Epílogo
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